Nuestros hijos necesitan tener conexión con nosotros para sentirse seguros y crecer con confianza, necesitan sentirse queridos de manera incondicional por nosotros.

Determinados comportamientos de los que a veces no somos del todo conscientes que los tenemos y de las consecuencias que tienen no sólo en el desarrollo de nuestros hijos sino en nuestra relación con ellos pueden hacer que perdamos la conexión con nuestros hijos y que se distancien de nosotros.

 -La violencia física (cachetes, bofetones, agarrones, collejas, …): cualquier tipo de violencia física hacia nuestros hijos, hace que sientan mucho miedo, que no se sientan queridos ni protegidos por nosotros, que no confíen en nosotros, nos alejan muchísimo de ellos, ya que las personas más importantes para ellos, las que tienen que darles amor, seguridad y protección les están haciendo daño.

 –La violencia verbal (los gritos, los insultos, las amenazas,…): no sólo les hace mucho daño y afecta a su autoestima y salud emocional sino que genera muy mal ambiente, un ambiente tenso, de desconfianza y de desconexión absoluta.

Las críticas y juicios: compararles constantemente con los demás, no aceptarles tal y como son y señalar continuamente sus errores y nunca hablar de sus aciertos. Son actitudes que pueden ser incluso mucho más dañinas que un grito, ya que muchas veces hay padres que se relacionan sólo desde ahí, desde la crítica y el juicio continuo y esto a la larga acaba con la autoestima de los niños. Produce una desconexión absoluta entre padres e hijos ya que nadie quiere estar con una persona que no le hace sentir bien y valioso, que sólo sabe resaltar sus errores o debilidades (que todos tenemos).

 -Ignorarles o mostrar falta de interés: sentirse ignorado o que no se interesan por tu vida, por tus necesidades, que no te prestan atención es de las peores sensaciones que puede tener cualquier persona. Unos padres que no prestan atención a sus hijos estarán completamente desconectados de ellos, no van a poder tener una relación cercana y de confianza si no muestran interés y se implican en el día a día de sus hijos.

Si queremos construir una buena relación con nuestros hijos, una relación cercana y de confianza, en la que nuestros hijos se sientan seguros con nosotros a mostrarse tal y como son y que además ellos tengan un desarrollo saludable, debemos evitar tener estos comportamientos con ellos y centrarnos en cuidar la relación con nuestros hijos, en procurar que se sientan queridos por nosotros, en trabajar diariamente la conexión con nuestros hijos.