Parece que en el momento en el que te conviertes en padre/madre todo el mundo tiene derecho a opinar, criticar y juzgar cómo eres como padre/madre, cómo educas a tus hijos, tus decisiones, lo que haces o dejas de hacer…Hasta hay personas tan atrevidas que insinuarán que ellos educarían mejor a tus hijos pero curiosamente la mayoría de ellos ni siquiera son padres o son unos padres muy poco implicados en la crianza y educación de sus hijos o son padres que no destacan precisamente por tener una buena relación con sus hijos. Parece que siempre hablan los que menos tienen que hacerlo.

Hay que asumir que hagas lo que hagas siempre habrá alguien que te va a criticar o juzgar en algún momento, es inevitable en todos los aspectos de la vida y también lo es en tu faceta como padre/madre pero claro las críticas hacia nosotros como padres o hacia nuestros hijos nos duelen muchísimo más porque nos importa mucho y no es lo mismo recibir críticas de una vecina que recibirlas de la familia que figura que es quien te tendría que apoyar, que facilitar la vida y aportar, no restar y hacer daño y crear malestar.

“No aceptes críticas constructivas de gente que no ha construido nada”

Las críticas casi siempre son negativas, cuando alguien te hace comentarios del tipo “Educa mejor a tus hijos”, “Este niño hace lo que le da la gana”, “Yo jamás haría esto con mis hijos”, no te está dando ningún consejo con buena intención ni te está ayudando ni aportando nada positivo para ti y tu familia, te está atacando y sabe que te va a hacer daño porque está criticando directamente tu papel como padre/madre.

Los padres no queremos consejos que no hemos pedido, si tenemos la necesidad ya nos encargamos nosotros de preguntar a quien realmente queremos preguntar, a quien nos inspira como padre/madre, a quien nos puede ayudar a mejorar.

Inmunidad hacia las críticas y/o juicios

Hay que inmunizarse de las críticas, juicios, miradas, … intentar que no te afecten. La única persona que tiene toda la información de cómo eres, cómo piensas, cómo eres como padre/madre, cómo son tus hijos, cómo educas, qué límites y normas hay en tu familia, cómo es tu vida, cómo es tu día a día, … y lo más importante cómo es la relación con tus hijos, eres tú. ¡Si tus hijos están sanos y felices será que algo estás haciendo bien! Y en todo caso, si quieres saber cómo lo estás haciendo realmente, pregúntales a tus hijos.

Los demás pueden conocer una muy pequeña parte, que puede coincidir o no con la realidad, se basan en momentos, situaciones muy concretas para juzgarte, además te critican y juzgan según la información que tienen, según cómo son ellos, según su perspectiva de las cosas, según sus valores y lo más importante según lo que harían ellos, pero no tú. Cada persona da importancia a cosas diferentes, actúa de manera distinta, por eso no se puede juzgar a los demás como padres porque somos personas diferentes, con otras circunstancias, con valores y prioridades y perspectivas de vida distintas. Por esta razón, nos pasa que depende de con quién estemos, haciendo exactamente lo mismo nos ven de manera muy diferente. O incluso hay personas con las que la comunicación no fluye y si decimos algo lo entienden al revés porque ven las cosas desde su punto de vista y lo interpretan a su manera y se crean una imagen muy equivocada de ti.

“Los padres necesitamos más apoyo y empatía, NO críticas”

Todo depende de quién juzgue y de la información y conocimientos que tenga, por eso hay que intentar no dar importancia y ser consciente de quién te está juzgando y/o criticando y de qué información tiene sobre ti y tu vida familiar, aunque muchas veces sea muy difícil ya que esperas más empatía y apoyo por parte de los demás, no que te critiquen y juzguen por cada cosa que hagas o digas.