El mundo de antes es muy diferente al mundo de ahora, ha habido muchos cambios en la sociedad, ha habido muchos avances y progresos.

Nuestros hijos están creciendo en un entorno tecnológico y globalizado que ni nosotros ni nuestros padres hemos vivido.

Nosotros crecimos en una época muy diferente a la que están creciendo nuestros hijos. Ya no sólo a nivel social, cultural, económico, tecnológico y educativo, el cambio también se da en lo que ahora queremos como familia. Como padres, ya no sólo queremos tener hijos responsables y trabajadores, sino que también queremos tener una relación cercana y de confianza y además queremos que nuestros hijos crezcan con una autoestima sana y un buen desarrollo a nivel emocional. En la actualidad, se da mucha más importancia al bienestar emocional que antes.

Un cambio muy importante se da en que los adultos ya no damos a los niños un ejemplo de sometimiento y obediencia. Rudolf Dreikurs decía “cuando el padre dejó de dominar a la madre, ambos dejaron de dominar a sus hijos”. En el hogar ya no hay unos roles definidos y jerarquías fijas.

El mundo laboral también está cambiando a pasos agigantados, ahora se valora mucho más la innovación, la iniciativa, el emprendimiento, la creatividad que el seguir unas órdenes.

Además, ahora tenemos mucha más información y, sobre todo, muy fácil acceso a ella. Nuestros padres hacían lo que les aconsejaban sus padres y quizá podían leer algún libro y nuestros abuelos hacían básicamente lo que hacían sus padres, pero nosotros contamos con mucha más información, contamos con información sobre la infancia, sobre el desarrollo cerebral infantil, sobre las conductas infantiles, sobre su desarrollo físico y sobre todo su desarrollo emocional, y también contamos con numerosos estudios e investigaciones que demuestran, por ejemplo, que el castigo físico es dañino para los niños y tiene consecuencias muy negativas.

Por lo tanto, las viejas herramientas, las que conocemos, con las que contamos al inicio para educar a nuestros hijos, las que han pasado de generación en generación, con las que nuestros abuelos educaron a nuestros padres y nuestros padres a nosotros, funcionaban hace 30 años, pero no nos sirven para el mundo actual, no podemos utilizar las mismas herramientas para un mundo que ya no existe.

Necesitamos aprender nuevas herramientas para poder guiar, acompañar a nuestros hijos en el mundo actual y poder enseñarles todas las habilidades que necesitan para desarrollarse plenamente en el mundo que les ha tocado vivir a ellos.