La sociedad, la familia, los amigos pueden ejercer una gran influencia en nosotros como padres. Las decisiones que tomamos como propias o la forma en la que dirigimos nuestra vida pueden estar condicionadas por la presión social. Todo es resultado de lo que se supone que es correcto hacer, lo que creemos que debemos hacer según la opinión de la mayoría, lo que hemos estado acostumbrados a percibir como correcto a lo largo de nuestra infancia y adolescencia. La presión social está presente a lo largo de nuestra vida y afecta a nuestros actos e ideas influyendo directamente en nuestro comportamiento.

Cuando empiezas a educar en positivo te encuentras con mucha presión social

Esa presión que podemos sentir como padres se hace mucho más evidente cuando tus ideas, tu comportamiento no coincide con las de tu entorno pudiendo ejercer éste tal presión en ti que haga que pongas en duda tus propias ideas. Por eso, es tan importante tener confianza y seguridad en uno mismo como padre/madre. Por ejemplo, si tú quieres tener una relación cercana y sana con tus hijos y quieres educarles de una manera positiva, respetuosa, paciente y basarte en una educación en el ejemplo y en valores y te encuentras en un entorno que sólo ve como correcta la educación autoritaria y rígida y que constantemente pone en duda tu valía como padre/madre y la educación de tus hijos, si tú no tienes confianza y seguridad en ti mismo puedes acabar dudando de ti y cediendo simplemente para evitar conflictos, situaciones incómodas o críticas. Será importante la información y conocimientos que tengas ya que te dan seguridad frente a esa presión social para poder tomar las decisiones que son correctas para ti y tu familia, sin tener en cuenta la opinión de los demás.

Es más importante lo que aprenden tus hijos que lo que piensen los demás

Como padres tenemos que aprender a separarnos de lo que piensen o digan los demás para poder actuar realmente como quieres y no dejarte influenciar por la situación o lo que piensen otros. Hay padres que parecen más preocupados por lo que piensen los demás que por lo que aprenden sus hijos.

Es importante cuestionarse todo lo que lees, te aconsejan y ver si realmente es para ti

Será fundamental reflexionar sobre los consejos que recibes para decidir si los incorporas o no a tu vida familiar. Cuántos de nosotros hemos hecho cosas en nuestra vida en familia por inexperiencia de las cuales nos arrepentimos después y por tener poca información al respecto, por no contrastar esa información, por no reflexionar sobre ello y simplemente hacerlo por cierta presión social, porque lo hemos leído o nos lo han aconsejado o bien a tal persona le funcionó de maravilla lo acabamos haciendo y luego nos damos cuenta que no coincide nada con nuestras ideas y con lo que en realidad queremos hacer y es sólo después de equivocarnos cuando nos damos cuenta.

Por ejemplo, a muchos padres nos ha pasado esto con los “métodos” aconsejados para enseñar a dormir a los niños como puede ser el método Estivill, estás agotado por no dormir y lo comentas y tu pediatra al cual consideras un buen profesional y otros padres también te lo aconsejan pero una vez lo haces te das cuenta que para ti no está hecho porque tú quieres acompañar a tus hijos mientras se duermen y te vas a levantar las veces que te necesiten hasta que por su desarrollo vayan durmiendo mejor y aprendiéndolo por sí mismos sin forzar nada y no te sientes cómodo ni crees que sea necesario que tengan que llorar aunque los expertos digan que no pasa nada, y es entonces cuando dejas de hacerlo y lo haces cómo realmente sientes y como realmente eres tú. Y lo mismo nos pasa con otras muchas cosas.

Es importante cuestionarse todo, reflexionar después de los consejos que recibes y contrastar la información para ver lo que tú quieres hacer de verdad, de corazón y encaja contigo y tu manera de pensar y no lo que te aconsejan otras personas que son diferentes a ti.