El ejemplo es la herramienta más importante para educar a nuestros hijos. No hay nada que eduque, enseñe, influencie más que tu ejemplo, los valores que transmites, tu manera de ser, de estar, de actuar, de pensar y de hablar. Los niños aprenden por imitación y copian en sus acciones y actitudes a sus padres. Nosotros damos a diario ejemplo a nuestros hijos con nuestra conducta. Por lo tanto, si queremos que nuestros hijos sean respetuosos, primero lo tendremos que ser nosotros con ellos. Si queremos que no critiquen a los demás, no lo hagamos nosotros.

De nada sirven las palabras si no lo acompañamos con nuestros actos. No sirve de nada que les digamos que no se debe hablar mal de los demás si luego ellos ven que lo hacemos nosotros, porque con lo que se quedarán es con lo que hagamos no con lo que digamos. El ejemplo es la manera de ser coherente. Se trata de transmitir nuestros valores a través del ejemplo.

Los niños además aprenden de la manera en la que sus padres afrontan la vida y también la forma en la que afrontan los problemas. Por lo tanto, si quieres que tus hijos sean optimistas, tendrás que serlo tú primero.

A través del ejemplo les enseñamos a nuestros hijos a no pegar, a no gritar, a tratar bien a los demás, a comer sano, a ser responsables, a ser alegres, etc.

“En lugar de querer cambiar a tus hijos, cambia tú”

Muchos padres no son realmente conscientes del papel tan importante que tienen en la vida de sus hijos, de la gran influencia que ejercen en ellos y en su vida presente y futura. Ellos principalmente aprenden de nosotros, de nuestro ejemplo, aprenden por imitación, por lo que ven mucho más que por lo que oyen. ¿Qué ven tus hijos de ti, qué imagen les estás dando?

Todo lo que quieras ver en tus hijos primero tienes que tenerlo tú, por eso cuando eres padre/madre tienes una oportunidad para crecer y mejorar como persona y así poder ofrecerles a tus hijos tu mejor versión y tener una influencia lo más positiva posible en su vida. No es fácil, supone mucho compromiso y trabajo por tu parte.

Pero, ¿cómo pretendes que tu hijo/a aprenda a tener más autocontrol, si cada vez que se enfada eres tú quién se pone más nervioso/a y no tiene ningún autocontrol y gritas y te enfadas más todavía y además no les das ni les enseñas herramientas para regular sus emociones y que poco a poco aprendan a tener más autocontrol?. ¿Cómo va a aprender a tener autocontrol si tú eres el primero que no lo tiene? No podemos pedirles a nuestros hijos cosas que nosotros no hacemos porque no somos coherentes.

Enseña e influye mucho más lo que hagas que lo que digas, no hay que olvidar que ellos nos están “observando” todo el día y que hacen lo que nosotros hacemos no lo que les decimos que hagan.