El coaching es un proceso de crecimiento personal en el que se trabaja el autoconocimiento, nuestros valores y creencias, y nuestra autoestima.

Es una herramienta que nos va ayudar a reflexionar, a tomar conciencia y a hacernos las preguntas necesarias en cada momento para analizar nuestra situación familiar actual e ir estableciendo objetivos, avanzando hacia ellos superando los obstáculos y consiguiendo lo que nos proponemos.

Se trata de desaprender para volver a aprender, cambiar las viejas creencias que nos limitan por unas nuevas que nos hagan crecer junto a nuestra familia, cuestionándonos como padres, como pareja, revisando nuestra biografía y preguntándonos sobre lo que queremos en realidad.

Se centra en construir relaciones sanas y positivas para mejorar la convivencia y permitir un adecuado desarrollo tanto a nivel individual como familiar.

Sirve para despertar conciencia y responsabilidad, desarrollar habilidades y promover cambios que enriquezcan las relaciones personales y el vínculo entre los miembros de la familia.

El coaching familiar trabaja sobre todo las creencias establecidas, la comunicación entre los miembros de la familia y la inteligencia emocional por lo que es una gran herramienta para conocernos y comunicarnos mejor y aprender a gestionar mejor nuestros conflictos.

Es un entrenamiento diario que requiere de mucha fuerza de voluntad y compromiso.

La educación positiva entiende la educación como un medio para que el niño se desarrolle sano y feliz, un camino para ser autónomo y responsable, a través del cariño, la amabilidad, el respeto y la colaboración.

Se basa en el respeto mutuo, la implicación de los niños, fomentando su autocontrol y autoestima, haciendo de ellos personas responsables y respetuosas, enseñándoles competencias y habilidades básicas para la vida.

La educación positiva nos va a ayudar a tener mucha más consciencia de lo que estamos haciendo como padres, a replantearnos cómo estamos haciendo las cosas con nuestros hijos, a entender mejor el comportamiento de nuestros hijos, a tener conocimientos básicos sobre el desarrollo infantil y el funcionamiento cerebral para entender por qué actúan los niños cómo lo hacen, nos va a ayudar a tener más empatía y a ponernos en el lugar de los niños y a entenderles mejor, a tener una hoja de ruta para saber dónde estamos y a dónde queremos llegar en la educación de nuestros hijos, además de contar con muchas herramientas para afrontar los diferentes retos diarios que tenemos con nuestros hijos.

Nos sirve para aprender a ser mejores padres y a disfrutar más de nuestros hijos. A tener relaciones familiares más sanas y positivas, basadas en el amor y el respeto, a crear un ambiente seguro y de confianza y a tener una influencia más positiva en nuestros hijos, ayudándoles a sentirse queridos e importantes y a desarrollar sus capacidades y sus habilidades para que tengan herramientas cuando tengan que enfrentarse a las dificultades de la vida ellos solos.

Como padres nos va a ayudar a enfrentarnos al día a día con una actitud más positiva y con más paciencia y tranquilidad, y nos va a ayudar a utilizar el “error como aprendizaje” y a restar importancia a esos momentos en los que no conseguimos hacer las cosas cómo nos gustaría y a buscar la mejora continua en nosotros y dando la misma oportunidad a nuestros hijos.

Por todo ello la combinación del coaching familiar y de la educación positiva nos pueden ayudar enormemente a mejorar nuestra vida familiar para poder disfrutar más y ser más felices.