Son 3, los pilares fundamentales para construir una buena vida en familia: el bienestar individual de los padres, la relación de pareja y la relación con los hijos.

En los cimientos a partir de los que se construye tu vida familiar está tu bienestar, si tú no estás bien será muy difícil que estés bien con tu pareja y que puedas darles a tus hijos lo que realmente necesitan.

Desde el estrés, el agotamiento, el malestar, el miedo, la frustración, el pesimismo, la tristeza, la infelicidad, etc. no podrás aportar nada positivo a tu familia, por más herramientas y consciencia que tengas no lo podrás aplicar, por tanto, el primer paso como padre/madre es tener el mayor bienestar y calidad de vida posible, por ello es muy importante que tengas presente el aprender y crecer como persona para poder mejorar y ofrecer tu mejor versión a tu familia.

Además, hay que tener presente que sólo podrás enseñarles a tus hijos lo que tú tengas, así que tienes una gran oportunidad para aprender nuevas habilidades, crear buenos hábitos y continuar creciendo y mejorando a nivel personal.

Después de tu bienestar, será muy importante la calidad de la relación de pareja, ésta es la que determinará en gran medida el ambiente familiar. La manera en la que se relacionan los padres va a marcar a nuestros hijos mucho más que cualquier cosa que hagamos los padres de manera consciente en la educación de nuestros hijos. Por eso, es importante conocer bien a tu pareja y aprender a quererla y a superar los retos y conflictos de la convivencia para poder crecer como pareja y fortalecer la relación, y, sobre todo, para crear un buen ambiente familiar.

Además, nosotros como pareja vamos a ser el referente principal para nuestros hijos. A través de nosotros aprenderán una forma de querer, de relacionarse, de convivir, de resolver conflictos, de mostrar afecto, etc.

Por último, será muy importante el vínculo, la relación que establecemos con nuestros hijos ya que de ésta dependerá en gran medida la autoestima y el buen desarrollo de nuestros hijos. Es importante establecer un vínculo fuerte, sano y seguro con nuestros hijos, construir una buena relación con ellos y que se sientan queridos por nosotros para que puedan desarrollarse de manera sana y feliz.

Asimismo, para poder influir de manera positiva en nuestros hijos debemos conectar con ellos, tener un vínculo fuerte y una buena relación. No podremos mejorar las cosas, enseñar buenos hábitos y competencias para la vida sin antes mejorar la relación. Nadie quiere aprender, mejorar, colaborar o hacer las cosas mejor si no se siente bien, si no se siente aceptado y querido. La relación con nuestros hijos es lo más importante y en lo primero que hay que centrarse antes de mejorar todo lo demás.